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lunes, 18 de mayo de 2026
EDADISMO Y SERRAT
Prescindir de las personas mayores es como quemar libros y destruir nuestra propia memoria. Con esta contundente analogía, el cantautor español Joan Manuel Serrat alzó su voz a los 82 años contra el edadismo, esa sutil pero violenta forma de discriminación que margina e invisibiliza a quienes acumulan décadas de vida. Durante su intervención en la clausura de unas jornadas sobre la tercera edad organizadas por la Universitat de Barcelona, el maestro dejó claro que envejecer es un proceso natural que debe transitarse con orgullo, dignidad y participación activa, rebelándose contra un sistema que asocia la vejez con la inutilidad laboral o la falta de capacidad.
El Manifiesto de Serrat: "Los viejos no somos incómodos, somos necesarios"En su intervención, Serrat no utilizó eufemismos. Se definió con orgullo como un "viejo" en un estado de conservación aceptable y agradecido con la vida. Su discurso atacó directamente los pilares del edadismo a través de tres ejes fundamentales:El rechazo a la invisibilidad: Criticó la tendencia del sistema actual a "borrar del mapa" a los adultos mayores una vez que concluye su etapa puramente productiva en el mercado laboral.La falacia de la soledad obligatoria: Denunció que la sociedad tiende a abandonar a los mayores bajo el pretexto de que la soledad es inherente a la vejez, normalizando el aislamiento de forma peligrosa.
La utilidad y el talento vigentes: Reivindicó que las arrugas y los achaques físicos —solventados con fármacos y prótesis— no anulan las ilusiones, el talento ni la capacidad de seguir aportando valor colectivo.La deshumanización de una sociedad utilitaristaEl núcleo de la crítica de Serrat en El Periódico apunta al modelo socioeconómico actual. Vivimos en una cultura obsesionada con el consumo rápido, la inmediatez digital y la maximización de beneficios económicos fáciles.
Bajo esta lógica utilitarista, las personas mayores se perciben erróneamente como un "gasto" o un colectivo poco rentable debido a que sus necesidades de consumo material disminuyen. Al despojarlas de su rol activo, la sociedad comete lo que el músico califica como un "acto criminal e imbécil", puesto que corta el cordón umbilical con su pasado, sus errores ya aprendidos y su sabiduría acumulada.Las consecuencias reales del edadismoDe acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el edadismo no es un mero prejuicio estético; tiene consecuencias severas en la salud pública y el tejido social:Salud mental deteriorada: Se estima que millones de casos de depresión a nivel global están directamente asociados al sentimiento de inutilidad social e invisibilidad que fomenta el edadismo.
Pérdida de cohesión: La falta de solidaridad intergeneracional rompe la transmisión de valores, desequilibra los entornos familiares y debilita el apoyo mutuo.Discriminación institucional: Se manifiesta de forma automática en la exclusión financiera, la brecha digital desatendida y las limitaciones en la atención médica especializada.Conclusión: Hacia una longevidad con dignidadLa lección que Joan Manuel Serrat nos deja no es una elegía melancólica, sino una llamada urgente a la acción política y cultural. Envejecer es, al fin y al cabo, la única forma que hemos descubierto para vivir una larga vida. Una comunidad que no empatiza con sus mayores, que ignora sus preferencias y que los excluye de las grandes decisiones
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